Muchas veces hemos leído en noticias y artículos el término Producto Interno Bruto (PIB) sin saber realmente cuál es la verdadera importancia de este indicador. El PIB representa la producción total de bienes y servicios finales en un país durante un período determinado, generalmente un año.

Al decir bienes y servicios finales, se refiere a todos aquellos que ya están listos para su uso o consumo final.

Los países miden el cambio porcentual del PIB de un año con respecto al anterior para obtener el crecimiento de su economía.

Por supuesto, si el PIB de 2017 es mayor al de 2016 o 2015, no quiere decir que haya menos desigualdad social o que las personas sean menos pobres.

No obstante, el crecimiento de la producción es uno de los varios requerimientos para poder lograr verdadero desarrollo económico y social, por lo tanto, es un indicador sumamente importante. Cuando el PIB aumenta quiere decir que hay más producción, consumo, exportaciones e inversión (pública o privada), todos son factores positivos que generan mayor dinamismo en la economía.

Además, si hay más inversión y empresas, se necesitará más mano de obra y, en las condiciones correctas, los salarios y el nivel de vida de la población podrían aumentar.

Al ser uno de los indicadores económicos más importantes, es imprescindible que su cálculo se realice correctamente, tanto el valor total de la producción en dólares como la tasa de crecimiento.

Existe dos formas de calcular el PIB, la primera es para obtener el PIB a precios corrientes o nominal y el segundo para obtener el PIB a precios constantes o PIB real.

El PIB nominal se calcula utilizando los precios de mercado del año en análisis, es decir, los precios del momento. Sin embargo, a la hora de obtener el crecimiento del PIB, los valores son muy grandes ya que los precios de los productos están inflados.

Por el otro lado, el PIB real se calcula tomando los precios de un año base para eliminar los efectos de la inflación (aumento de los precios) que se va acumulando cada año. Lo anterior da como resultado valores más pequeños que los del PIB nominal y en consecuencia, el crecimiento también sería menor, pero al final demostraría lo que realmente está creciendo la economía.

Vamos a explicarlo de una forma más sencilla. Imaginémonos que en un país solo se producen dos productos, manzanas y naranjas. En 2015 se producen 30 manzanas y 70 naranjas y sus precios promedio son $1 y $2, respectivamente. Para calcular el PIB se multiplican las cantidades de cada producto por su respectivo precio y luego se suman todos los valores. En este caso el PIB es igual $30 + $140 = $170.

El siguiente año (2016) la producción de manzanas y naranjas aumenta a 40 y 90 unidades, respectivamente, y sus precios aumentan a $2 y $3. El PIB para este nuevo año sería equivalente a $350. Como el valor de 2016 es mayor al de 2015, se podría afirmar que hubo crecimiento económico, específicamente de 105.9% al pasar el PIB de $170 a $350. Pero este crecimiento no es real, pues el aumento que se tuvo se debe a dos factores: el incremento de los precios y de la producción.

Para evitar lo anterior, los países utilizan el PIB real para establecer el “verdadero” crecimiento de su economía. El PIB real, tal como se mencionó antes, toma en cuenta un año base para eliminar el efecto de la inflación en el cálculo final. En el ejemplo, si se toma como año base 2015, siempre se utilizarán los precios de ese año ($1 y $2) y se multiplicarán con las cantidades producidas en cada año.

Por lo tanto, el PIB de 2016 sería 40($1) + 90($2) = $220, generando así un crecimiento con respecto a 2015 de 29.4%.

Si por el contario se tomara como año base 2016, el PIB de 2015 sería 30($2) + 70($3) = $270, generando un crecimiento de 29.6% de 2015 a 2016. Tal como se puede observar, estas tasas son mucho más pequeñas que las obtenidas con el PIB nominal.

Al final, lo que demuestra si un país crece o no es el aumento en su producción y no de los precios, es por eso que se utiliza el PIB real para determinar el crecimiento económico. Con el ejemplo anterior también se puede observar cómo la tasa de crecimiento varía dependiendo del año base que se utilice y, por lo tanto, la selección de este no debe ser arbitraria.

Comprendiendo la importancia del correcto cálculo del PIB ahora hay que preguntarse ¿cuál es el problema con el cálculo del PIB en El Salvador? El problema es el año base. Se supone que los países deben tomar como año base un periodo relativamente normal, que no sea un año de gran producción y crecimiento pero tampoco un periodo de crisis económica.

Es como un futbolista promedio que lleva unos cuantos años jugando, lógicamente no lo podemos evaluar comparándolo con una persona que nunca ha tocado una pelota, pero tampoco lo compararemos con un profesional que lleva toda la vida jugando.

En el caso de nuestro país, el año base es 1990, es decir, el crecimiento del PIB se está calculando basándose en valores de hace 26 años.

La economía ha cambiado drásticamente en todos estos años, las condiciones en 1990 eran distintas, no se contaba ni por cerca con el apoyo tecnológico del presente, las estimaciones no eran tan confiables, había sobre o subestimaciones, entre otras cosas.

En conclusión, al ser un año muy viejo se generan cifras no muy sinceras en el presente. Si por el contrario se tomara un año base más reciente, es posible que los indicadores económicos cambien de valor y, en el caso del PIB, lo lógico es que este se reduzca.

Si el PIB realmente es más pequeño eso significaría que el nivel de deuda en El Salvador es mayor. El PIB real ha crecido en promedio estos últimos años un 2.2% y la deuda representa el 62% del PIB. Si se cambiara el año base, el crecimiento del PIB de estos últimos años estaría por debajo del 2% y la deuda representaría más del 70% del PIB.

Por todo lo anterior es necesario que el gobierno cambie el año base, pues hasta el momento las cifras de crecimiento que se han celebrado cada año son una mentira.

Lastimosamente ni siquiera las tasas de crecimiento que hemos tenido estos últimos años son buenas, todo lo contrario, son decepcionantes al compararlas con el crecimiento del resto de países centroamericanos, los cuales tienen economías similares a la nuestra.

Es importante hacer un último comentario: el PIB no es el único indicador que necesita de un año base.

Otro indicador importante es el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el cual mide los cambios en los precios de una canasta de bienes y servicios y se utiliza para calcular la inflación.

El año base para este índice debe cumplir con los mismos requisitos expuestos al principio y además debería ser el mismo año base que se utiliza para el cálculo del PIB. No obstante, en El Salvador se utiliza como año base para el IPC el 2009, un año no considerado “normal”, un año de crisis en el que El Salvador tuvo un crecimiento negativo de -3.1%.

Además, en 2009 hubo deflación, es decir, en lugar de aumentar los precios de los bienes y servicios, estos bajaron.

Algunos pueden pensar que esto es positivo porque los productos son más baratos, pero en realidad es malo, si los precios bajan las empresas pierden porque sus ventas son menores y si sus ventas disminuyen ya no tendrán dinero suficiente para poder pagar salarios a sus empleados y tendrán que despedir a mucha gente, aumentando la tasa de desempleo y los niveles de pobreza. A lo anterior hay que agregar el desincentivo de seguir invirtiendo y produciendo.

¿Qué pasa si se toma como año base uno en el que hubo deflación? Simple, cualquier nuevo cálculo para los próximos años en los que la crisis haya terminado, la inflación será positiva, dando la impresión que la economía está sana y es dinámica cuando en realidad es mentira.

Si se cambiara de año base, posiblemente El Salvador habría presentado estos últimos años deflación general y con ella se podría explicar de mejor manera el poco dinamismo económico que estamos sufriendo.


  • Por: Ana Tobar