El politólogo considera necesario trabajar en la educación de la ciudadanía para renovar el panorama político y evitar la profundización de los problemas que afectan al país.

Gabriel Recinos

Un agotamiento de la clase política gobernante. Así resume Álvaro Artiga, politólogo de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), el sentir de la población respecto a los actores políticos nacionales. Sentir que se refleja en los resultados de los últimos sondeos de opinión, entre ellos el del IUDOP.

Para Artiga, es necesario que las militancias de los partidos y la ciudadanía en general estén más informadas, sean más activas, para evitar la profundización los problemas políticos, sociales y económicos del país.

El informe del tercer año de gestión de Salvador Sánchez Cerén ha sido duramente criticado por diversos sectores, que aseguran que lo planteado por el mandatario dista de la realidad que vive el país. ¿Cuál es su lectura del discurso brindado por Sánchez Cerén ante la Asamblea Legislativa?

Como todos los presidentes cuando llegan a la Asamblea Legislativa y rinden su informe de labores del año anterior, todos llegan a decir que todo está bien. Dan un informe de resultados en el sentido de las cosas que han hecho. Ahí se pueden tener opiniones diferentes, depende de cuáles sean los datos que maneja el presidente y el que hace una lectura de su discurso.

Pero otra cosa es preguntarse por el impacto de las políticas públicas. Una cosa es “hemos hecho esto”, otra es “con esto que hemos hecho, qué hemos logrado”. Son dos niveles diferentes, y normalmente los presidentes van a decir “hemos hecho esto en educación, obras públicas, salud, etc.” ¿Pero qué se ha logrado con eso que han hecho? Creo que de ahí provienen las discrepancias con el discurso del presidente de muchos sectores, que les ha parecido demasiado optimista, muy positivo, casi triunfalista y dando la imagen de que estamos en un país que no coincide con la percepción de muchos sectores y la gente de la calle. Quienes analizan el discurso, la gente, probablemente están enfocando, de cara a la solución de problemas, qué se ha logrado, pero el presidente ha hablado más de lo que ha hecho.

Por ejemplo, él habla, en términos educativos, en la continuación del programa “Una niña, un niño, una computadora” y que se han entregado tantas computadoras. La pregunta es cuál ha sido el resultado, de cara a la educación de los niños, de contar con una computadora. Ese es el punto crucial, si se están fortaleciendo las capacidades de los niños para aprender o qué está pasando al facilitar cierta tecnología. Y así se pueden anunciar medidas respecto de salud, pero ¿ha mejorado la calidad de atención de los pacientes en los hospitales? Ahí es donde creo están las divergencias.

El presidente, como los demás presidentes, fue a decir lo que ha hecho, y en ese sentido pinta un escenario que es percibido como fuera de lugar.

En su opinión, hasta este momento, ¿cuáles han sido los aciertos y desaciertos de la actual gestión presidencial?

Es difícil, necesitaríamos contar con indicadores de resultados e impacto. Creo que las estadísticas en el país no nos permiten tener claridad sobre el impacto que producen las acciones del gobierno. Pero es importante tomar en cuenta que el gobierno es una organización de organizaciones. Se hacen evaluaciones del gobierno como si fuera una unidad monolítica, homogénea, como si en su interior no hubiese conflictos por recursos, que son escasos en el aparato estatal.

Cada uno de los ministros es responsable de una organización de gobierno, y cada ministerio compite, por una parte, por tener recursos, por otra, para tener menos responsabilidades. Desde ese punto de vista, necesitamos más información para poder evaluar a conciencia que es lo que hacen los gobiernos, entendidos como esa organización de organizaciones.

Además, hemos entrado en un periodo marcado por tres elecciones: internas, de diputados y presidenciales. Hay un mar de información a favor y en contra del gobierno. El gobierno diciendo que ha mejorado en términos de seguridad, y ahí se puede señalar que en el último año ha disminuido el número de homicidios, pero eso no significa que se ha resuelto el problema de la violencia.

En materia fiscal, uno quisiera señalar que hay gestión positiva, sin embargo lo que tenemos es problema en las finanzas, con amenazas, cada cierto tiempo, de llegar a situaciones de impago. Creo que todos esos desaciertos del gobierno están siendo manejados por la oposición, especialmente por ARENA, para hacer ver al gobierno en peores condiciones, como un gobierno ineficaz.

Creo que no tenemos información para poder decir hasta dónde lo que dice el gobierno o hasta dónde lo que dice la oposición es certero. Necesitamos más información de la que estamos escuchando a través de distintos medios para hacer una evaluación concienzuda acerca de la gestión de todas las organizaciones del gobierno.

Pero esos indicadores deberían ser presentados por el gobierno…

Deberían estar disponibles en todos los sitios web de los ministerios, como parte de su política de transparencia. Ahí deberían de estar las metas que se propuso el gobierno en su plan, por año, lo que se ha hecho al respecto, para poder empezar a hablar de si hay un bajo nivel de desarrollo de lo que se dijo que iba a hacer. O también deberíamos de tener, y eso es lo más difícil, la evaluación de impacto de sus distintas políticas.

Toda esa información debería estar disponible. Claro, en la medida en que esa información no sea favorable para la gestión gubernamental, el gobierno no va a querer ponerla.

Es difícil opinar sobre aciertos y desaciertos si no contamos con esa información.

El más reciente sondeo de opinión del IUDOP reveló varios resultados adversos para la administración presidencial… como la calificación de 4.79, que el 61.1% de la población considera que el presidente está gobernando mal, un 68.3% cree que el presidente es manipulado en la toma de decisiones… ¿Desde su perspectiva, qué reflejan estos resultados?

En general, hay un ambiente de zozobra, de desesperanza, de frustración. Las ilusiones y esperanzas que se pusieron en el partido de gobierno para producir un cambio, para hacer política de manera distinta a como lo hacía ARENA, para internar ir saliendo del hoyo en que se ha metido el país… Creo que eso es lo que reflejan las encuestas: la frustración ante no ver resultados de ese tipo, y por eso la calificación y opiniones adversas al presidente, al gobierno y al partido de gobierno están ahí.

Pero eso no quiere decir que ese descontento, frustración y desencanto se traduzca en un voto a favor de la oposición.

De hecho, otro dato que llamó la atención de la encuesta del IUDOP es la poca confianza de la población por los dos partidos que han gobernado el país los últimos años y la clase política en general, con señalamientos de corrupción, por ejemplo…

El dato curioso, que para mí es lo más sugerente de hacia dónde va caminando la política salvadoreña, es que dos tercios de los encuestados dice que el FMLN no debería seguir gobernando y otros dos tercios, más o menos, dice que ARENA no debería regresar.

Eso es un indicador de un agotamiento de una clase política gobernante que surgió en torno al conflicto armado en la década de los ochenta y que viven, en sus relaciones, como si estuviésemos todavía en la década de 1980.

Creo que 20 años de gobiernos de ARENA fueron suficientes para que el electorado que conoce esos 20 años no esté dispuesto a votar de nuevo a favor del partido ARENA; y que el electorado que tenía esperanzas puestas en el FMLN, una vez que han pasado ya ocho años y no vea señales de cambios sustantivos, es más, ve más bien continuidad con la forma de hacer política que tenía ARENA, es un descontento general.

Ahora, los diputados y los partidos políticos siempre han salido mal evaluados, eso no va a ser nuevo. Lo nuevo está en que en lugar que ese descontento y frustración con el partido de gobierno se volcará a favor de la oposición, resulta que tampoco ARENA, como principal partido de oposición, aparece en mejor situación.

Es como si estuviéramos llegando a un callejón sin salida: el electorado salvadoreño está puesto ante dos opciones partidistas importantes que no las quiere. Podríamos estar marchado ante un aumento de la abstención en las elecciones 2018 y 2019 o que ese descontento con la clase política se convierta en una oportunidad para el surgimiento de un liderazgo por fuera de esos dos partidos.

O podría ocurrir que el agotamiento de estos dos partidos suponga la renovación o la sustitución de estos partidos. Creo que eso es lo que está llegando a su final, el predominio de esos dos partidos.

Encuestas como la del IUDOP y CID Gallup no han sido bien recibidas por el FMLN, considerando que estos son “instrumentos políticos” ya que se publican en tiempos preelectorales. De hecho, ayer Norma Guevara manifestó que “los análisis de la realidad no son solo las encuestas”… ¿Qué opina de esta postura?

Es exactamente lo que decía ARENA cuando las encuestas no les favorecían antes. Es el mismo discurso de aquel que no acepta, al menos públicamente, que está cometiendo errores y que la gente les está retirando el apoyo.

No puedo saber si esas expresiones públicas son solo eso y que internamente examinan qué está pasando. Ellos quieren mostrar fortaleza, como quien dice esas encuestas no sirven, hay otros métodos, nosotros tenemos encuestas. Pero no sabemos exactamente si ellos terminan haciendo evaluaciones de cuál es el impacto.

Si ellos se cierran a eso, les pasará lo que le pasó a ARENA. Van a perder las elecciones de 2019 si no toman en cuenta que la gente les están diciendo “miren, hay cosas con las que no estamos de acuerdo”.

¿Cómo describiría el escenario político-preelectoral y cuál debería de ser la postura de la población y los actores políticos?

Tenemos tres elecciones y la primera ya es este mes y el siguiente en los principales partidos, las elecciones de candidatos. La militancia de esos partidos ha tenido una oportunidad de influir en quiénes van a ser candidatos a la Asamblea Legislativa y los concejos municipales, y han tenido la oportunidad para que salgan personas con mayor responsabilidad hacia los intereses del país, con nuevas ideas, con visiones más integrales para resolver los problemas que tiene el país.

Pero tal parece que las militancias de los partidos no se han tomado en serio la elección interna, por diversas razones. A lo mejor por presiones de las direcciones de los partidos. Todavía están a tiempo, podrían votar de una manera inesperada dentro de las elecciones internas.

Ahora todo indica que los militantes están perdiendo una oportunidad de introducir novedad en la política salvadoreña, y que salgan candidatos que representen más bien continuidad de lo que tenemos.

Entonces le tocará a la ciudadanía en 2018 pronunciarse al respecto. Y la ciudadanía necesita ser informada exactamente de qué es lo que han hecho los 84 diputados, para ver si en las elecciones les marca la fotografía o marca otras fotografías para producir un relevo, pese a que los dirigentes partidistas quisieran continuidad en la Asamblea Legislativa.

La gente tendrá la decisión última de a quién quiere de diputados. Ahí habrá que romper ese desinterés general que hay por la política, por ir a votar, y eso no se produce espontáneamente.

Las organizaciones sociales más interesadas en esto van a tener que tomarse la tarea de educar a la ciudadanía para que introduzca una modificación en la política salvadoreña en 2018. Esas elecciones son trascendentales porque de ahí saldrá una nueva Sala de lo Constitucional, un nuevo fiscal, de ahí se jugará en cierta medida si los controles institucionales operan sobre los funcionarios o seguimos como hasta ahora y eso permite que algunos se enriquezcan ilícitamente porque no hay controles.

Es importante que la ciudadanía asuma su rol en 2018, ya que los militantes de los partidos no parecen estarlo asumiendo. El resultado de 2018 será importante para ver cómo van a ser los primeros dos años del siguiente gobierno, en el sentido de que si tenemos una Asamblea similar a la actual, el nuevo presidente, sea del partido que sea, tendrá los mismos problemas que el actual presidente para negociar al interior de la Asamblea, en especial los apoyos que requieran 56 votos.

Creo que si no tenemos militancias y ciudadanía más informadas, más activas, se seguirán profundizando los problemas políticos, sociales y económicos que tenemos, porque esta clase política que está gobernando ahora no va a resolver nuestros problemas.