El 2017 inició y con él, las nuevas en política. Esta semana la coyuntura nos permite apreciar qué es lo que viene para este año: funcionarios incongruentes, nuevos impuestos, pensiones en peligro, gastos sinvergüenzas, oposición cómplice, negociaciones bajo agua, un presidente sorprendente (sí, en negativo).  Pero, ¿no es lo que pasa todos los años? Sí.

Este año es preelectoral, por lo que el show y circo político se acentúa y nos da más razones para decepcionarnos. Pero también es la época en la que todos hablan de incluirse en política partidaria, en “cambiar las cosas desde adentro”. Todos conocemos a alguien que siempre nos invita a sumarnos a construir una política diferente, así que creí conveniente dedicarles un artículo para darles las razones de por qué es falso que las cosas se cambian desde adentro, perteneciendo a un partido político.

1.    EL “CAMBIEMOS LAS COSAS DESDE ADENTRO” ES VIEJO Y NO HAY NADA NUEVO

Analicemos cuánto tiempo lleva el show siendo el mismo, solo con diferentes personajes, esos que talvez se creyeron estas palabras bonitas, pero que al llegar se percataron astutamente que es demagogia y que las cosas no cambian, y que por razones de conveniencia eligieron subirse al carrito de la política demagógica, cínica… Bueno, tradicional. Por lo que se ve malísimo que las nuevas generaciones, las que dicen innovar en política, continúen repitiendo el falso discurso. Cuando lo vemos en la práctica, la situación es diferente, ningún político ha hecho algo diferente.

2.    LOS MEJORES CAMBIOS EN LA SOCIEDAD NUNCA HAN VENIDO DE LA CLASE POLÍTICA

Esto lo menciono porque los cambios tienden a atribuirlos a la clase política al creer que el Estado puede ayudar, que crear leyes puede contribuir. Falso. Los cambios están en la ciudadanía, de individuos que mejoran su espacio. No hay mejoras porque el Estado ayuda a… Existe retroceso o entorpecimiento en áreas sociales porque el Estado se mete en… Entonces, yo puedo no estar en un partido ni en política, pero sí creando mi idea de negocio; así contribuyo mil veces más a que el país mejore. No solo porque puedo generar empleos a otros, brindo servicio o producto, sino porque además crezco en libre mercado, sin tener que quitarle a nadie. ¿Queremos que la pobreza se acabe? No le pidamos al Estado, solucionemos. Busquemos cómo incentivar a personas a trabajar, creemos más ONG para ayudar. Si queremos ver cambios, ¡hagamos, no pidamos! Porque pedir es lo que nos hunde.

3.    ¿QUÉ QUEREMOS CAMBIAR?

Si me lo preguntan egoístamente, diré que yo espero mejorar mi vida, poder vivir con los míos mejor. Y es lo que todos esperamos: salir tranquilamente a caminar, conseguir un trabajo, no tener miedo, etc. El ciudadano común no vive pensando en ¿cómo hago para que ARENA/FMLN mejore? Porque lo que como individuos buscamos es lo natural, una mejor vida. Por eso ese cambiar solo a través de la política partidaria es falsa, porque la mayoría de veces quiero cambiar algo de afuera.

4.     LOS PARTIDOS POLÍTICOS SON UN VEHÍCULO PARA EL PODER, PARA EL SECTOR POR NATURALEZA CORRUPTO

Al discutir sobre incluirse o no, siempre los argumentos a su favor aseguran que un partido es un vehículo, por lo que si queremos cambiar las cosas, el poder solo se obtiene estando en el Estado. Falso. Por constitución (artículo 86) el poder viene del pueblo. Es decir, todos los individuos tenemos el poder de cambiar lo que queramos, pero lo olvidamos y creemos que el poder depende de un curul. Sino piénselo, ¿por qué en época electoral se portan tan bien con nosotros? El problema es que no asumimos ese poder, porque a veces resulta más fácil pedir qué hacer.
La verdad es que el camino fácil sería pertenecer a un partido político, pero no es el de soluciones. Podemos hacer política desde diferentes áreas, como en organizaciones; incluso como solo fiscalizadores es mayor la ayuda que hacemos al país. El problema es desentendernos de la coyuntura porque los partidos nos tienen hartos. Eso es inadmisible. Contribuyamos a nuestro mundo mejor desde nuestros espacios, a nuestra forma, con nuestro ejemplo

*Sandra Cárcamo, columnista de Curul 85