El analista político Dagoberto Gutiérrez habló con C85 sobre la coyuntura política nacional y legislativa, los resultados de las pasadas elecciones y lo que se espera de los diputados que ingresarán al Salón Azul el 1 de mayo. 

Gutiérrez considera que esta es la oportunidad para demostrar un modelo de trabajo distinto en la Asamblea Legislativa. Y que la apabullante victoria de Nuevas Ideas, que llegará con mayoría al pleno, es el resultado de un proceso de “experiencias del pueblo”.

Las encuestas señalaban lo que los resultados finales de las elecciones confirmaron, Nuevas Ideas se impuso en los comicios. ¿Qué significan y cómo explica estos resultados?

Para el pueblo esto significa una gigantesca victoria política. Para Nuevas Ideas una victoria electoral. Y está pendiente que esa victoria política se convierta en victoria electoral. Y que esa victoria electoral se convierta en victoria política. 

También significa la derrota más contundente del aparato ideológico del Estado dirigido por la oligarquía del país, que siempre había conducido el pensamiento político del pueblo. También significa la derrota del régimen político basado en partidos. 

¿Cómo se explica? Es un largo proceso de experiencias del pueblo antes del régimen de partidos políticos establecido en la Constitución desde 1983. Es un proceso de encantamiento y desencantamiento, de engaño y desengaño, y de una experiencia política mental para el pueblo. Que al fin, incluida su mayoría anónima, logró librarse de este régimen en una especie de rebelión popular basada en el voto. Así se explica lo que ocurrió el 28 de febrero. 

La bancada de Nuevas Ideas logró la mayoría en la Asamblea, ¿a qué atribuye este apabullante número de diputados obtenidos?

Es el rechazo, basado en el odio y el rencor, de una mayoría anónima, hacia los partidos políticos tradicionales. Por eso es que decidieron darle a la gente de Nuevas Ideas la oportunidad de demostrar en la práctica que son diferentes a los partidos políticos, de demostrar que van a trabajar para la gente y no para minorías opulentas. 

De demostrar que van a saber entender que para un diputado lo primero es la comunidad y lo segundo es la Asamblea, que van a saber hacer leyes que resuelvan el problema de las pensiones favorablemente para los pensionados. Que van a legislar adecuadamente sobre el agua, evitando su privatización y dando prioridad al pueblo en la conducción del proceso del agua. Que van a resolver el problema de la salud, del trabajo, de la vivienda, que van a avanzar en la construcción de una nueva Constitución.

¿Influyó la imagen del presidente Bukele para apalancar estos resultados?

Bukele es un instrumento de la gente, es una cabeza política de la gente, que en medio de esta crisis produjo a Bukele. Bukele es producto de esta coyuntura. Así funciona la historia. El pueblo ha dicho apoyémoslo. Bukele es inteligente y entiende ese mensaje. 

Los partidos tradicionales han visto reducida drásticamente su presencia en la Asamblea, qué puede esperarse en el futuro para ARENA, FMLN y el PDC si no entienden este mensaje…

Ellos desaparecen políticamente, pero no electoralmente. Eso significa que podrán tener una presencia mínima electoral en la Asamblea y en algunos municipios en el país. Hasta ahora, estos partidos no parecen saber lo que les pasó y entender de dónde vino lo que les pasó. 

¿Qué se puede esperar de esta nueva Asamblea?

La gente espera que cumplan, que limpien la Asamblea, que se bajen el salario, que resuelvan el problema de las familias, que sean decentes, y que merezcan la confianza que el pueblo les ha dado. 

¿Cuál es su valoración de este nuevo escenario legislativo?

El escenario legislativo está por verse. Ahora la Asamblea existe y funciona de la misma manera que termina el 1 de mayo. A partir del 1 de mayo se verá un  nuevo escenario político a nivel nacional, y dentro de ese escenario político un nuevo escenario legislativo. Pero eso está pendiente. 

¿Será necesario que exista un diálogo entre la bancada mayoritaria y los partidos de oposición?

Todo gobierno inteligente sabe que hay que dialogar. Negociar es otra cosa. El diálogo es el recurso para una negociación. Pero no presupone negociación. Hay negociación cuando hay un diálogo y surgen acuerdos.

Para saber qué es lo que están pensando y saber qué están pensando de mí, para eso tengo que hablar con todos. No solo con los amigos. Hay que hablar con los enemigos, los adversarios, con los que no piensan como yo. 

Otra cosa es negociar. Eso es diferente. Negocia el fuerte, el débil no negocia. Y en toda negociación hay confrontación, y en toda negociación continúa la guerra.