Anoche, mientras los dos partidos mayoritarios celebraban un acuerdo, tanto en CAPRES como en la Asamblea Legislativa, un acuerdo democrático de diálogo que permitiera al país sentar un precedente para la sostenibilidad fiscal del país por los próximos años, la ciudadanía tiene poco o nada que celebrar.

Los ciudadanos no podemos celebrar un acuerdo para emitir más deuda, porque esa no es la solución a la crisis fiscal del país. Las soluciones las conocen nuestros gobernantes, pero como siempre piensan en la próxima elección, no les importa.

Reducir el empleo público, eliminar gastos superfluos en las instituciones públicas, generar condiciones para reactivar la economía son tres de las principales iniciativas de las que deberíamos estar hablando, y no de emitir más deuda, el país ya no puede contraer más deuda, porque se ahoga en ella misma.

Y a pesar del discurso de algunos diputados, que aseguraban que endeudarse es un mal necesario, nunca será un buen acuerdo que los ciudadanos paguen por nefastas administraciones, como han sido estas últimas, cuyo mal manejo de los fondos públicos nos tiene sumergido en una crisis fiscal sin precedentes.

Ahora que se han aprobado estos nuevos $550 millones, no queda más que fiscalizar, presionar para que los políticos entreguen cuentas claras de cómo invertirán estos fondos, y exigir a la vez una reducción del gasto, paulatinamente dentro del Estado.

Y aunque se aprobó una Ley de Responsabilidad Fiscal, que en teoría tiene dientes, de nada servirá si como se hace la mayoría de veces, no se cumple una normativa tan esencial para el país.

*Diego Jimenez columnista de Curul 85