ANTE LA CRISIS DE PAÍS, POPULISMO

A nadie le gusta que le toquen su salario. Sea este poco o mucho, que supla las necesidades básicas o te permita vivir con comodidades. Por eso me causa gracia la propuesta del presidente de la República cuando dijo que los funcionarios de Gobierno deberían bajarse el salario.

Puro populismo. Barato y risible. Claro, esta opinión la da después de que los ciudadanos conocieran los altos salarios que devengan algunos funcionarios: $3 mil, $5 mil y hasta $7 mil dólares son salarios que no pertenecen a nuestra realidad como país, sobre todo cuando se tienen otras instituciones donde se requiere más fondos para su funcionamiento, y estos tienen que mendigar al Estado por la ayuda.

Más grave es que este salario provenga del esfuerzo de otros ciudadanos, canalizados vía impuestos y recaudaciones. El trabajo y sacrificio de uno para el deleite de un burócrata de escritorio.

¿Usted cree genuina la propuesta del presidente? Ya incluso algún secretario de su gabinete dijo que «debería valorarse la posibilidad», porque solo de esa manera «podrán mantenerse los subsidios a los ciudadanos».

No podemos hablar de esa clase de aporte de un funcionario, ya acostumbrado a ganar lo que gana, a vivir como vive y a aspirar a estos cargos, no por la vocación de servicio a la ciudadanía, si no para «mejorar» él y su círculo más cercano.

Ya lo dicen Gloria Álvarez y Axel Káiser en su obra El Engaño del Populismo, un populista endulza el oído, dirá lo que sea para mantener contenta a su gente, aunque estas promesas no sean sostenibles en el tiempo.

Esta propuesta onírica puede que genere simpatía en algunos, pero la mayoría de ciudadanos sabemos que esta se diluirá con el tiempo, a fin de que se borre de la mente del ciudadano. O acaso tendremos a funcionarios abnegados que darán su salario a fin de darle más subsidios a las familias… yo no les creo la fábula.

Por Diego Jiménez