Tras el segundo año del presidente Salvador Sánchez Cerén, se analiza el rendimiento en la parte fiscal, donde según explica Carlos Pérez Trejo, asesor económico de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), necesita disciplina fiscal, recorte de gastos innecesarios y la optimización de los recursos, para tratar de salir del problema económico en que se encuentra el país.

Curul85 ¿Cuáles son los principales índices macroeconómicos que el país ha mostrado menos crecimiento y en cuáles se ha mantenido o aumentado?

Carlos Pérez: Desde la crisis de 2008-2009, en la que El Salvador tuvo su primera recesión de los últimos 35 años (-3.1% en 2009), la economía no ha recuperado los niveles de crecimiento de los años pre crisis, pues de 2010 a 2015 el PIB solo ha crecido a un promedio de 1.9%, ubicándose como uno de los países con menor crecimiento en el hemisferio occidental. A nivel de sectores, los principales pilares de la economía salvadoreña (la agricultura, la industria y el comercio) no despegan de las bajas tasas de crecimiento, mientras la construcción, un importante sector que dinamiza la inversión y el empleo, está estancado. En cuanto al comercio exterior, tanto las exportaciones como las importaciones no logran superar los niveles pre crisis y sus tasas de crecimiento son negativas. Entre los sectores destaca el sistema financiero, que se mantiene sólido, con una gran liquidez, pero con índices de rentabilidad que van a la baja, llegando casi al límite mínimo permitido por la Superintendencia del Sistema Financiero. Esto puede acarrear problemas en el mediano plazo, ante posibles retiros de la banca internacional. Las finanzas públicas por su parte continúan en una situación crítica, con altos déficits y un endeudamiento sin control, la iliquidez del gobierno es alarmante, obligando al gobierno a sacrificar importantes objetivos de gasto y la inversión pública.

El crecimiento económico del país no ha sido óptimo en relación al resto de Centroamérica. ¿Cuáles deberían ser las principales políticas de reactivación económica?

En el corto y mediano plazo, sanear las finanzas públicas a través de acciones de disciplina fiscal: recorte de gastos innecesarios, optimización de recursos, reasignación de recursos a rubros productivos e inversión pública; a través de una recomposición del sistema impositivo, buscando tener más equidad, eficiencia y neutralidad. De manera paralela encaminar los esfuerzos de todos los sectores del país hacia un objetivo de crecimiento en el largo plazo, a través de la garantía de un mejor clima de negocios, seguridad jurídica, certidumbre, una mejor institucionalidad, combate a la corrupción y la opacidad, reestructuración de las políticas educativas y mayor inversión en educación y salud, identificación y potenciación de sectores estratégicos para disparar la inversión y el crecimiento (innovación, tecnología, capital humano).

El gobierno insiste en que el tema previsional comprime la economía nacional ¿Qué tan cierto es esto?

Todo país tiene un sistema previsional como uno de los pilares para garantizar que los adultos mayores tengan un retiro seguro luego de su edad laboral activa. El Estado tiene la obligación constitucional de garantizar una pensión digna, por lo que no puede soslayar dicha responsabilidad. En el país, el sistema de capitalización individual contribuye a que el Estado se libere de la mayor parte de dicha responsabilidad, al permitir que los trabajadores paguen su pensión con sus propios ahorros. El sistema actual arrastra un déficit del antiguo sistema (costo de transición), que el Estado debe financiar, pero que significa un costo muy significativo para el presupuesto público. Debe reconocerse que en el momento de la reforma de 1996 no se tomaron las decisiones correctas para asegurar el financiamiento del déficit previsional y debido a ello, el Estado tiene tantos problemas hoy en día, pero existen alternativas para sobrellevar tal carga: en primer lugar, las finanzas públicas deben sanearse en su componente primario (algo que no se da actualmente), de modo que existan recursos para hacer frente a la obligación previsional; en segundo lugar, deben introducirse reformas para fortalecer el sistema actual, de manera que éste pueda garantizar pensiones más altas, equitativas y vitalicias a los cotizantes. El Estado no debe asumir nuevas responsabilidades, pues de hacerlo, se complicará más su insostenibilidad.

En cuanto a la recaudación fiscal ¿El gobierno tiene lo suficiente o se justifica plantear más impuestos (de los 23 aprobados por los gobiernos del FMLN) en este momento?

El sistema impositivo salvadoreño está muy atomizado, la considerable cantidad de impuestos que existen complica y distorsiona la actividad económica al grado de causar enormes costos de transacción para los agentes económicos. Al mismo tiempo, la eficiencia recaudatoria se deteriora, pues la administración tributaria no tiene la capacidad para gestionar adecuadamente tantos impuestos. Lo idóneo es que se fortalezcan los principales pilares de la recaudación: IVA e ISR, estos proveen más del 80%  de los ingresos fiscales, pero debido a las debilidades de la administración para combatir la elusión, evasión fiscal y el contrabando, el gobierno recurre a nuevos impuestos que son fáciles de recaudar, pero que tienen un aporte marginal a la recaudación total y que, como se dijo, distorsionan la actividad económica.

Funde ha propuesto mesas técnicas para solucionar el tema fiscal y el tema previsional. Explique dicha propuesta

La economía del país pasa por una situación difícil y para salir de ella es necesario lograr entendimientos entre todos los actores del país. Un primer paso para ello debería ser conformar dos grupos de trabajo con expertos en los temas que se aborden: uno para atender los problemas más urgentes y de corto plazo, la  sostenibilidad fiscal por ejemplo, y otro para formular estrategias de reactivación económica y que disparen el crecimiento de manera sostenida en el largo plazo. Estos grupos deben ser liderados por entidades con alta credibilidad y legitimidad, y deben enfocarse en resolver los problemas brindando alternativas técnica y financieramente consistentes, integrales y que cuenten con una fuerte dosis de viabilidad política.