Hoy se cumplen exactamente 13 días sin que los diputados de la Asamblea Legislativa asuman plenamente sus funciones, ante la decisión de los partidos políticos de decretar un periodo de receso, en espera de la suspensión de la medida cautelar de la Sala de lo Constitucional sobre los 24 diputados electos por San Salvador.

En virtud de lo anterior, y ante la negativa de los partidos de instalar legislatura con 60 diputados, estos no han juramentado formalmente en el cargo, y obviamente no gozan de las prerrogativas que el cargo confiere.

Una de ellas es el salario. Un diputado cobra $2,300 mensuales en salario, más $800 dólares en gastos de representación y $900 por gastos de comunicación y transporte; lo que suma un total de $4,000 dólares mensuales.

Claro ningún legislador está en pleno goce de sus derechos y por lo tanto se le debe descontar de su salario los hasta ahora 13 días no laborados, al menos eso debe establecer la ley.

Los diputados de ARENA han asegurado públicamente que no cobrarán el salario correspondiente a los días no laborados; falta por comprobar sí cumplen su palabra.

Del salario de los legisladores se debe descontar $996 de su salario, $346 de los gastos de representación y $390 de los gastos de comunicación y transporte. Individualmente se debe aplicar un descuento de $1,732 dólares al salario de los diputados, lo que representaría un ahorro en salarios de $145,488 dólares.

Falta obviamente que esperar el comportamiento de la futura junta directiva y las disposiciones que acuerden sobre ello. Será el primer signo de cómo se administrarán los fondos públicos en este nuevo periodo legislativo.