Por sabotaje no se transmitieron datos dice presidente TSE

Julio Olivo, presidente del Tribunal Supremo Electoral, TSE, aseguró que el fallo en el sistema de transmisión de datos se debió a un sabotaje de parte de sectores «que querían afectar el proceso electoral», aunque omitió revelar nombres.

 «Mañana voy a presentar pruebas (del sabotaje), y espero obtener los votos del resto de magistrados del TSE para dirimir este situación», manifestó.

Olivo anunció que presentará las pruebas de quienes afectaron la transmisión de datos en una entrevista matutina de un medio televisivo; algo inusual para un funcionario público, ya que está obligado a avocarse a la Fiscalía General de la República (FGR) ante la sospecha o certidumbre de este tipo de delitos.

​No renunciaría al cargo

Sobre las peticiones de destitución que emanan de la sociedad civil y ARENA, Olivo dijo que no renunciaría a su cargo, pues ha sido propuesto para trabajar en el TSE por un determinado partido político.


«ARENA quisiera que renunciara, pero a mi me propuso el FMLN», 


Añadió que no le extraña que el partido tricolor esté solicitando su destitución,

«pues ya no controlan a la institución, y que tiene a un presidente que trata de ser imparcial».

Olivo criticó las sentencias de la Sala de lo Constitucional que a su juicio, no abonaron al proceso electoral. «El problema de las elecciones son todas las resoluciones de la Sala… soy respetuoso de las sentencias de la sala, la mayoría no me gustan, pero las hemos aceptado por la gobernabilidad democrática del país», aseguró.

El presidente del TSE insistió en que fallas del proceso electoral, se enfocaron en la divulgación de datos y no en el proceso de transmisión.

La magistrada Ana Guadalupe Medina reiteró que el responsable de esto fue el jefe de informática del TSE, René Torres, quien propuso la contratación de la empresa que finalmente no transmitió datos: Soluciones Aplicativas.

Ayer, los magistrados hicieron mea culpa sobre los fallos evidenciados en el proceso electoral, aduciendo su «inexperiencia y exceso de confianza», según palabras del magistrado Ulises Rivas.