Por cinco horas, el presidente de Tribunal Supremo Electoral (TSE), Julio Olivo, declaró ante la Fiscalía General de la República (FGR) sobre la denuncia pública que hizo de un supuesto sabotaje en el proceso de transmisión y divulgación de datos.

A su salida de la sede fiscal, Olivo dijo a los medios de comunicación, que no podía revelar las pruebas que había presentado ante los fiscales que lo interrogaron para no entorpecer la investigación.

«No les puedo aportar ningún elemento de mis declaraciones, porque hay un trámite judicial iniciado, lo que sí puedo decir es que con esos errores que se cometieron, con esas fallas, hay un daño irreparable», declaro el presidente del TSE luego del interrogatorio con los fiscales.

Sin embargo los fiscales que investigan esta demanda aseguraron que el presidente del TSE no presento ninguna prueba, ni realizo señalamientos de un hecho concreto que indicaran que haya exitido manipulación de equipo o información, que pudiera considerarse como sabotaje.

«EL (Olivo), no supo precisar en que consiste los actos de sabotaje que denunció, el nos dijo que lo considera muy técnico, al preguntarle a quién estaría acusando específicamente de cometer el delito, expreso que tampoco podía precisar responsabilidad» dijeron los fiscales que investigan el caso.

Tambien, aseguraron que en los próximos días estarian citando a los demas miembros del órgano colegiado, pero que por el momento no cuentan con ningun indicio para investigar la demanda hecha por Olivo. Los representates fiscales, explicaron que el presidente del TSE podría incurrir en delito si no presenta prueba de las acusaciones de sabotaje que denunció.