A inicio de semana el ministro de seguridad Benito Lara, anunció el retorno al penal de máxima seguridad en Zacatecoluca de los principales cabecillas de las maras «MS» y «18» que fueron trasladados en marzo de 2008 a cárceles con menos medidas de seguridad y con ciertas comodidades, esto como parte de la llamada “tregua” entre las pandillas y el primer gobierno del FMLN encabezado por Mauricio Funes.

Sin embargo, el fiscal general de la República Luís Martínez, ha manifestado que hasta hoy no ha existido ningún traslado de las cabecillas de las maras «18» y «MS» y ha confirmado que los mismos continúan recluidos en los penales de Ciudad Barrios, en San Miguel, y en el de Cojutepeque en Cuscatlán mezclados con los reos comunes.

El ministro de Justicia y Seguridad, Benito Lara, aseguró a inicios de esta semana que se ordenó los traslados de algunos pandilleros, aunque fue enfático en decir que “por seguridad”, no proporcionaría más datoszacatraz.

Postura que fue secundada por el director de centros penales quien también aseguró que ya se había hecho efectivos el traslado de algunos cabecillas de pandillas pero que por continuidad del proceso “no podía  dar nombres, ni cantidad”.

Ante el incremento del elevado indice de inseguridad encabezado por los numerosos asesinatos que se comenten a diario en el país, el gobierno ha tratado de iniciar medidas que brinden seguridad a la población entre ellas la presentación de un plan de seguridad que para su implementación se necesitan $2 mil millones, por lo que surgen dudas de cuando se podrían ver los primeros resultados.

En la lista de los reos trasladados en 2012 del penal de máxima seguridad a penales comunes esta Enrique Solórzano, apodado el «Diablito de Hollywood», Élmer Canales Rivera, alias el «Croock o Ladrón». Además de los líderes de la 18 conocidos como El Viejo Lin», «El Chori», «El Cuyo de Quezaltepeque» y «El Duck».

El penal de máxima seguridad Zacatecoluca, no permite contacto de los reos con las visitas, prohíbe la visita conyugal o íntima y los reos deben andar uniformados entre algunas medidas de seguridad; mientras que en el resto de reclusorios los reos tienen más privilegios, como televisores plasma, visitas conyugales, permisos para contraer matrimonio y acceso ilegal de celulares y tablets.